Niños y adolescentes: en primera línea ante los alimentos ultraporcesados
A finales de 2025, UNICEF volvió a alertar sobre el impacto de los alimentos ultraprocesados en la salud y el peso de niños y adolescentes de todo el mundo. Países, regiones y asociaciones intentan movilizarse para hacer frente al lobby industrial.

Según los Derechos del Niño, establecidos por UNICEF, todo menor tiene derecho a gozar de buena salud y a acceder a una alimentación sana, y debe contar con el apoyo del gobierno de su país para alcanzar estos dos principios fundamentales. Pero las estadísticas muestran otra cosa: en 2025, el informe de UNICEF hablaba de la forma en que los entornos alimentarios están poniendo en peligro a los niños, con un aumento de los alimentos industriales que afecta a todas las edades y a todos los estratos sociales y económicos. Por primera vez, los niños de entre 5 y 19 años, padecen más obesidad que desnutrición. En diciembre, UNICEF publicó un informe exhaustivo sobre los niños y los alimentos ultraprocesados, en el que se destacaba no sólo el impacto nocivo de estos productos en la salud, sino también su omnipresencia y el papel de los gobiernos en la vigilancia y la legislación para dar solución a este problema.
Para UNICEF, aunque educar a los padres es importante, el problema de los alimentos ultraprocesados depende sobre todo de la estrategia de los fabricantes, que exponen a adultos y niños a una fuerte presencia de mensajes de marketing. Esta estrategia se ha comparado con la utilizada por la industria tabaquera a finales del siglo XX. Varias entidades de todo el mundo se han movilizado para hacer frente a los grandes grupos. En San Francisco, el ayuntamiento ha decidido emprender acciones legales contra diez grupos alimentarios, criticando la omnipresencia de sus productos, que representan el 70 % de los artículos vendidos en los supermercados, lo que impide a los consumidores, incluidos niños y adolescentes, elegir con conocimiento de causa.

Es un fenómeno creciente, que afecta incluso a niños de muy corta edad. El creciente mercado de la alimentación infantil destaca el impacto de un lobby industrial que busca atraer a los futuros consumidores desde una temprana edad para despertar en ellos el deseo de consumir productos industriales, a través de snacks o galletas saladas presentados como alternativas equilibradas. Es una forma de preparar el terreno paraganarse la fidelidad de niños y adolescentes que han desarrollado el gusto por las texturas y los aromas de los productos industriales.
Afortunadamente, los gobiernos están reaccionando:

- en el Reino Unido se introdujo a principios de enero una ley «anti comida basura» para limitar la difusión de anuncios de alimentos poco equilibrados, que ahora están prohibidos en televisión antes de las 21.00 horas y de forma continua en Internet y las redes sociales. Esta medida responde a una situación preocupante: The Guardian pone de relieve el impacto del marketing constante hacia una población joven con una de las tasas de obesidad más altas de Europa.
- También en Tailandia, donde la tasa de obesidad infantil se ha duplicado en 20 años, el gobierno puso en marcha a principios de 2026 la iniciativa KIN-D para fomentar la educación en torno a una alimentación sana, incluidos entornos comerciales que promuevan opciones equilibradas.
Esta tendencia positiva hacia la educación y el apoyo es también evidente en el planteamiento de muchas ONG, incluidas las que respalda BNP Paribas Cardif a través de la iniciativa My Food My Future.