Comer de temporada: la primavera se sirve en tu plato
Tras los largos meses de invierno, la llegada del buen tiempo viene acompañada de la floración de los brotes y del cambio al horario de verano. Una época que alegra tanto el ánimo como el paladar. En los puestos de frutas y verduras, también se instala el renacer con la llegada de los productos de primavera. Descubre algunos consejos para aprovechar al máximo los alimentos de temporada.
Guisantes frescos

Con los primeros en llegar a los mercados y marcan la llegada del buen tiempo. Desde mediados de marzo hasta el verano, aportan a nuestros platos su color vivo y su sabor delicadamente dulce. Aunque Francia sigue siendo el principal productor europo, el guisante es muy popular en muchos otros países. En Finlandia, por ejemplo, se comen crudos y al natural, a modo de crujiente tentempié, delicioso y saludable a la vez. La tarea de desenvainar los guisantes es una buena actividad para los niños, que aprenderán a apreciar el origen y la preparación de esta verdura tan apreciada.
Ideas
Los guisantes, una vez desenvainados, están deliciosos simplemente hervidos o al vapor, pero también se pueden convertir en una sopa, servida caliente o fría, con unas hojas de menta para darle más frescura.
Consejo antidesperdicio: conserve las vainas, porque pueden añadirse a una sopa, con una cocción larga una vez retiradas las partes fibrosas. También puede conservarlas para hacer un caldo vegetal, o macerarlas en aceite vegetal para obtener un concentrado aromático que podrá utilizar en sus vinagretas.
Aportes nutricionales
Ricos en fibra (5,1 g/100 g), los guisantes también son ricos en proteínas (5,2 g/100 g). Las esferas verdes también son interesantes por su contenido en vitaminas C (40mg/100g) y K (24,8microg/100g), así como las del grupo B, y su riqueza en minerales, como hierro, magnesio, cobre, fósforo, etc.
💡Consejo anti‑desperdicio: guarda los tallos; pueden convertirse en una sopa si los cueces a fuego lento después de retirar las partes fibrosas. También puedes reservarlos para preparar un caldo de verduras o dejarlos macerar en aceite vegetal y obtener así un elixir aromático que usarás en tus aliños.
Nueva patata
Las patatas nuevas, que contrastan con los alimentos más contundentes del invierno, se distinguen por su piel fina, su textura firme y su delicado sabor a nuez. Algunas variedades cuentan con denominaciones de origen protegidas, como las de la Île de Ré y Noirmoutier en Francia, Jersey en el Reino Unido o el sur de Italia. Aunque suelen ser un poco más caras, es fácil encontrar alternativas más asequibles en los mercados. Antes de prepararlas, lávelas con agua, cepillando la piel si es necesario para eliminar los restos de tierra.
Ideas
Su delicado sabor se realza con una simple cocción, en agua o al vapor, para acompañar carnes o pescados. También son deliciosas en ensaladas, servidas con una vinagreta ligera o una salsa a base de yogur o queso fresco, para un menor contenido en grasa.
Aportes nutricionales
Las patatas aportan hidratos de carbono complejos (15,8 g/100 g), esenciales para proporcionar energía a diario. Además de fibra, también contiene vitamina C (25 mg/100 g) y potasio (367 mg/100 g).
Tanto para los guisantes como para las patatas, opte por la cocción al vapor o la «cocción minimalista» para conservar los nutrientes buenos y reducir el índice glucémico.
Ruibarbo

Sus tallos de color rosa vivo aportan un bello toque de color a los mercados. Cultivada por primera vez en Asia, esta planta hortícola llegó a Europa en el siglo XVI y actualmente se cultiva en jardines o invernaderos. Cuidado: sólo se puede consumir el tallo: las hojas contienen ácido oxálico y son tóxicas tanto para las personas como para los animales. Una vez lavados, los tallos pueden pelarse con un cuchillo o un pelador de verduras para eliminar la piel exterior y las fibras más gruesas.
Ideas

El sabor acidulado del ruibarbo se presta muy bien a la preparación cocinada, en tarta o en compota, añadiendo unas pieles de naranja para resaltar su sabor único, sin caer en la trampa de añadir demasiado azúcar. Pero también puede comerse crudo en versión salada: el ruibarbo cortado en dados dará a su ensalada un toque crujiente. Los más aventureros pueden incluso probar un kimchi revisitado, fermentando rodajas de ruibarbo en un tarro con sal y especias.
Aportes nutricionales
Su contenido en fibra (1,8 g/100 g) salta a la vista por su textura, pero el ruibarbo también es muy rico en vitamina C (6,4 mg/100 g), calcio (140 mg/100 g) y potasio (198 mg/100 g). Además, es una verdura muy baja en calorías, por lo que resulta ligera en el plato.
Las necesidades nutricionales de los adultos son:
- Vitamina C: 110mg/d
- Proteínas: 0,83 g/kg/d
Fuente : ciqual.anses.fr