México: la guerra contra las bebidas azucaradas

Contenido inspirado en UNICEF

Mientras que uno de cada seis mexicanos sufre de diabetes, la relación entre el país y los refrescos interroga.

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  • En 2020, el estado mexicano de Oaxaca aprobó una ley que prohíbe la venta de aperitivos industriales y bebidas azucaradas a los niños. La información fue noticia en todo el mundo, pero dos años más tarde, poco ha cambiado sobre el terreno. Los lobbies de las compañías multinacionales y de los grandes distribuidores hacen que la prohibición haya sido muy poco respetada, e incluso habría pasado desapercibida para algunos.
  • La limitación de las ventas es un mal necesario para el país: el 73% de la población ya se considera con sobrepeso.
  • Los políticos y actores de salud que buscan actuar condenan la presión de una industria que ha conseguido infiltrarse en las zonas más remotas del país: en algunos estados, los refrescos están más fácilmente disponibles que los medicamentos o incluso el agua potable. Un impuesto sobre el azúcar tuvo un ligero efecto en las ventas: México pasó del primer al cuarto lugar entre los consumidores de bebidas azucaradas en el mundo, dejando un récord de 163 litros por adulto al año. Sin embargo, queda mucho por hacer para abordar el problema tanto sobre el terreno como a través de la legislación.

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